¿Por qué es necesario que nuestro despacho cambie, si las cosas ya nos van bien?

No dejas de patinar porque te haces mayor, te haces mayor porque dejas de patinar (Jay Adams. Inventor de la pirueta en skateboard)

Porque el mercado lo hace, de forma continuada; porque el perfil del cliente se está transformando; porque la competencia empuja a ello; porque no puede funcionarse de espaldas al entorno tecnológico en constante cambio, y por ultimo como medida de supervivencia para estar siempre a punto y entrenados para competir, en definitiva nunca podremos “dejar de patinar”, porque  si no lo hacemos nos jubilan, nos expulsaran del partido.

Las vacaciones ya tan solo son  un bonito recuerdo, hay volver a empezar, nos quedan unos meses decisivos para cerrar y cumplir los objetivos del año, y también y sobre todo para sentar las bases de la planificación del próximo 2015. En la medida que destinemos tiempo a planificar y pensar en escenarios de negocio y objetivos a medio y largo plazo, más posibilidades tendremos de dominar nuestro destino y nuestro futuro. No nos dejemos llevar por el día a día, los ingresos del futuro derivan y dependen del tiempo invertido en la planificación y en la estrategia. Este año además contamos con una pequeña ventaja, y esta vez parece que es real y que no estamos ante un deseo o una ilusión, y es que todos los datos apuntan a que estamos en el repunte de la recuperación del sector. Desde diferentes fuentes consultadas todo el mundo está coincidiendo en la misma interpretación. En ese caso aprovechemos la inercia para “continuar patinando”, para continuar cambiando cosas.

En este sentido cada vez será más importante convertir nuestros despachos en una auténtica bomba de proyectos de innovación. Como muy bien explicaba Xavier Ferras en su obra “Innovación 6.0. El fin de la estrategia”, para que “una empresa desarrolle capacidades de innovación, deberá gestionar cinco subprocesos; a) Creación de nuevas ideas b) Desarrollo de productos c) Innovación en procesos d) Innovación comercial e) Gestión tecnológica”. Destacando además que cualquier proceso de innovación debe tratarse como “un proyecto”.

Estas reflexiones son perfectamente trasladables a cualquier despacho profesional, la única diferencia es que en vez de fabricar productos fabricamos servicios o soluciones a medida.

 

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